Escritora de registro lento, Díaz-Mas ha tardado cuatro años en escribir 'Como un libro cerrado': "Necesito tiempo para escribir. La novela 'La tierra fértil' tardé siete años en escribirla".
Díaz-Mas deja "en el cajón" lo que escribe durante semanas, incluso meses y luego se dedica a la tarea de reescribir lo escrito: "No tengo miedo a la hoja en blanco, porque me tomo mi tiempo para crear una obra".
Filtros de humor
La escritora vive de nuevo en Madrid, donde nació y pasó su juventud, después de ejercer durante 18 como profesora de Literatura Española y Sefardí en Vitoria, en la Universidad del País Vasco, y a su regreso a su ciudad natal tuvo que "desmontar" su casa natal en la que pasó su infancia.
"Este libro -ha matizado- viene de ese reencuentro con mis recuerdos y con los lugares de mi infancia y mi juventud. No deja de ser una reflexión sobre el pasado con ciertos filtros de humor y no está concebido como la primera entrega de mis memorias. Se trata únicamente de habla de las experiencias que han influido en mi vida como escritora".
Paloma Díaz-Mas ha asegurado que muchos de los recuerdos que aparecen en el libro se basan en objetos como fotografías, algunas de las cuales han sido incluidas en la obra: "Son fotografías que hizo mi padre, que era un buen fotógrafo aficionado, y que ahora me han servido como guía para escribir algún capítulo del libro".
Pero esos recuerdos son también una recreación literaria de un pasado y de una época en la que la escritora "no sabía cómo explicar esas cosas" que ahora explica. "Se trata de la recreación actual del pasado".
Paloma Díaz-Mas es actualmente científica titular del Instituto de la Lengua Española del CSIC y se dedica más a tareas de investigación que a la docencia.
Enseñanzas medias
La autora ha considerado que uno de los problemas que tienen los profesores de literatura es la forma en que se ha relegado la literatura en la enseñanza media. "Se leen pocos textos y se leen edulcorados e incluso se les hurta a los jóvenes libros como 'El Lazarillo de Tormes'", ha señalado.
Para la escritora, los planes de enseñanza "olvidan nuestro patrimonio cultural que es importante conocerlo cuando uno es pequeño. Hay cosas que si no entran en la infancia, no entran [después] para quedarse".
Pero su actual trabajo como investigadora le está dando algunas satisfacciones como el descubrimiento de la obra del navarro Lucas José de Elizondo, "un escritor completamente desconocido de comienzos del siglo XVII que no llegó a ver nunca sus obras impresas. Los manuscritos han sido encontrados en una biblioteca particular".