ESPAÑA, ESPAÑA
Autor: MANUEL GARCÍA RUBIO
Editorial: LENGUA DE TRAPO
Páginas: 285
ISBN: 8496080129
NARRATIVA ESPAÑOLA
Trillizos entre el drama, la comedia y el disparate
ELMUNDOLIBRO
‘España, España’ podría ser el título de un sesudo ensayo o de un libro histórico repleto de datos. Pero son las dos palabras con las que Manuel García Rubio ha encabezado su quinta novela, que según su editorial, Lengua de Trapo, supone la culminación de su carrera. Y que cuenta el recuentro de unos trillizos en torno al cuerpo moribundo de su padre.
Qué: Los tres hermanos, que intentan recordar infructuosamente el viejo refrán libertario “Caballo que vuela no quiere espuela”, son Heraclio, Víctor y Conrado.
Heraclio regresa a España en busca de un nuevo rumbo para su vida, porque cree que tiene derecho a la felicidad. Y entonces descubre que carece de futuro, si no es violentando su pasado, y que la felicidad tiene un precio, un castigo. El drama.
Víctor es un empresario, una pieza autómata al servicio de un sistema que se infla gracias al margen que otorga la diferencia entre valor y precio. El espejismo lo arrastra en una espiral de despropósitos que tiende al fracaso y nunca acaba de alcanzarlo. La comedia atropellada.
Conrado es un político que vive en el país de las maravillas, un mundo perfecto por intransitivo, que lo hace capaz de soportar todas las contradicciones con la realidad porque está al margen de ella. Ha descubierto que la clase política es un huevo que se explica a sí mismo. El nonsense o disparate.
Quién: Manuel García Rubio nació en Montevideo (Uruguay), pero es asturiano de origen y de corazón. Su extensa e intensa actividad como abogado no le impide cultivar su verdadera vocación, la de escritor. Ha practicado el ensayo y la creación literaria. Ha publicado las novelas ‘El sentido de las cosas’ (1989), ‘El efecto devastador de la melancolía’ (1997), ‘La garrapata’ (1998) y ‘Green’ (2000).
Para quién: Para los que, después de este principio, quieran seguir leyendo: “Recarte, el capitán de intendencia, lo había llamado tres veces a lo largo de la tarde, pero él no se puso al teléfono: conocía el motivo de tanta insistencia y, por eso, eludía la confrontación. El capitán Recarte reclamaba una solución urgente para el asunto de las sábanas y, sobre todo, la parte de su comisión pendiente de abono....”
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