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LOS PARAÍSOS ARTIFICIALES
Autor: CHARLES BAUDELAIRE
Editorial: VALDEMAR EDITORES
Páginas: 269
ISBN: 8477023050
El paraíso tóxico
JAVIER MEMBA
¿Qué? Al hilo del debate suscitado en estas mismas páginas recientemente sobre las drogas y la creación literaria, tal vez sea ahora el mejor momento para acercarse este clásico sobre el tema en cuestión. Fue Baudelaire quien -tomándolo de una tienda de flores artificiales de París- acuñó el término "Paraísos artificiales" para aludir a la experiencia con las sustancias narcóticas y alucinógenas. Bien es verdad que el hachís al que alude Baudelaire poco tiene que ver con el que se fuma en nuestros días. El del escritor aún es una substancia exótica que llega de Asia, tiene el aliciente del exotismo y la ebriedad y no conoce la prohibición. Pero no es menos cierto que el poeta analiza, con la lucidez que caracteriza toda su obra, cuanto se refiere al consumo del hachís. Tanto es así que estas páginas, junto con "Haschisch" de Walter Benjamin y "Las puertas de la percepción", de Aldous Huxley cuentan entre las mejores que ha inspirado la droga a la cultura occidental. La presente edición se completa con otros tres hitos del género -si se nos permite la expresión-: "El club de los hachichins", "El hachís" y "La pipa de opio", todos ellos de Téophile Gautier.
¿Quién? Nacido en París en 1821 y muerto en la misma ciudad 46 años después, Charles Baudelaire no sólo es el patriarca de la literatura maldita, además, en opinión de muchos empieza, con él la poesía moderna. Dandi de vida disipada e irregular, 'Las flores del mal' (1857), su obra maestra, aunque en su momento le valió un sonado proceso por inmoral, es uno de los textos claves de la literatura francesa. Borracho, visitante de burdeles y fumador de hachís, fue uno de los protagonistas indiscutibles de la cultura de su tiempo. Retratado por Nadar y Manet, admirado por Victor Hugo, quien llegó a escribirle para expresarle la admiración que sentía por "Las flores del mal", Baudelaire murió sólo, en brazos de su madre, habiendo perdido el habla, pero conservando la razón.
¿Para quien? Para interesados en la literatura maldita y alucinada.
Enlaces Especial: Drogas sobre el papel.
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