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POESIA COMPLETA 1970-2000
Autor: LEOPOLDO MARÍA PANERO
Editorial: VISOR
Páginas: 587
ISBN: 8475229891
El poeta mago
LUIS ANTONIO DE VILLENA
Cuando un grupo de –entonces– jóvenes poetas españoles conocimos a Octavio Paz en la primavera de 1974, casi todos le llevamos un libro para que nos lo firmara; como utilizó mi estilográfica yo estaba a su lado y vi lo que puso. En el de Leopoldo María Panero, tras el nombre, escribió poeta-mago. Quizá ahí esté la clave de buena parte de la producción de Leopoldo, uno de los novísimos jóvenes, que debido a su declarada actitud maldita (en algunos puntos no muy lejana a la de Artaud) atrajo enseguida la atención de los lectores más avanzados, en un tiempo que juzgaba el riesgo como una virtud. 'Teoría' –1973– su segundo libro, fue entonces ya (para esos arriesgados que digo) una obra emblemática. Rodeado de leyenda maldita, de homosexualidad y drogas, de prolongadas estancias en manicomios y de la propia historia conflictiva y exhibida de la familia Panero (nada menos que en dos notables películas) es relativamente difícil juzgar a Leopoldo María –pese a los esfuerzos de su más enconado exégeta, Túa Blesa– como a un poeta sin más. Leopoldo es el mito del desastre. Del éxtasis, del auge o del desprestigio –según quien juzgue– de la vanguardia, pero tan personaje como indudablemente creador auténtico. El tomo de Visor recoger casi toda su poesía, pues ya tiene dos nuevos títulos: 'Me amarás cuando esté muerto', en colaboración con el poeta canario José Aguedo Olivares (Lumen) y 'Aguila contra el hombre' (Valdemar).
La poesía de Leopoldo María Panero –a mi ver– acusa los desequilibrios de su propia historia personal. Junto a poemas audaces y hermosos donde la palabra trisca o bucea en la hondura, surgen de repente otros caídos, sin garra casi, o simples esbozos, sensaciones de fragmento de lo que no pudo ser. A mi gusto (sin haber leído aún los dos nuevos libros) lo mejor de Leopoldo está en Narciso en el acorde último de las flautas editado en 1980. Pero, por supuesto que –antes y después– hay fogonazos y hay ceniza. Como sea, y prescindiendo (si ello fuese posible) de la trágica historia del personaje, la poesía española última no puede entenderse en su pluralidad, en su multiplicidad, sin la obra de este poeta-mago, desigual, alto y poderoso. Un camino oscuro de lo poético.
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