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FALTA ALMA
Autor: JAVIER GARCÍA SÁNCHEZ
Editorial: PLANETA
Páginas: 288
ISBN: 8408040448
Los valores imperecederos
SANTOS SANZ VILLANUEVA
Buena e incluso la mayor parte de la prolífica obra narrativa de Javier García Sánchez tiene un aspecto severo; tiende a resaltar con acentos muy graves conflictos psicológicos ya de por sí también abultados. No falta la ironía en sus novelas, pero siempre se inclinan al registro dramático. Lo mismo que, por otro lado, requieren una lectura bastante exigente.
Con Falta alma, el autor parece haber dado un giro radical a ese enfoque y no lo hace con malos resultados. La novela tiene un arranque muy ameno y un desarrollo entretenido. Comienza con una especie de situación teatral burlesca, aunque de fondo serio, en la que el diálogo lleno de equívocos y exageraciones llega a rozar la inverosimilitud. Dos hermanas, verdaderas arpías de sainete, examinan a una candidata a cuidar a un viejecito, don Rafael, tío de ellas, un energúmeno pequeño y cabezón que arremete contra todo el que se le acerca.
Un tono distinto, más serio, preside el relato de la relación entre el viejo y la acompañante, María, que se gana la voluntad del resentido y agresivo enfermo. Con buen pulso se desarrolla el proceso por el cual la chica saca a flote los traumas que aquejan al anciano y le devuelve algo así como las ganas de vivir. Entre ambos se establecen unos lazos cordiales que no están libres de un poco de sentimentalina y de algunos gestos ejemplares que perjudican la neutralidad de la historia: don Rafael rectifica el testamento a favor de María y ella no lo acepta.
No importa mucho esta concesión del autor porque refuerza el carácter emocional del relato sin desvirtuar sus intenciones auténticas, que son de otra índole. María y don Rafael se enredan en largas conversaciones de temática musical. Las charlas tienen un eje: la pureza de la creación y la exigencia de respeto al espíritu que la inspiró cuando se recrea en la interpretación. Son comentarios de melómanos finos y perspicaces que, a pesar de la erudición que entrañan, no estorban una lectura directa. Y tienen, además, un mensaje: reivindican las exigencias del arte y critican la trivialidad que lo falsifica.
Más allá del concreto terreno de la música clásica, la fluida historia de unos afectos tardíos contada por García Sánchez sirve para plantear preocupaciones importantes, corrientes en un escritor siempre alerta como él. En este caso, denuncia el materialismo consumista de nuestro tiempo y la banalización de los valores estéticos. De paso, claro, se pronuncia a favor de principios imperecederos y de una rehumanización a la que alude el título: no sólo falta alma en las relaciones humanas; también en el arte, vulgarizado y corrompido, carente del aliento espiritual del que brotan las grandes creaciones. En Falta alma se cumple el criterio clásico de deleitar aprovechando que la inspira.
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