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MEMORIAS, ENTENDIMIENTOS Y VOLUNTADES
Autor: CAMILO JOSÉ CELA TRULOCK
Editorial: ESPASA CALPE
Páginas: 568
ISBN: 8423964493
Infancia y juventud del Nobel
SANTOS SANZ VILLANUEVA
Ya en los años 50, cultivó Cela el memorialismo. Trazó entonces un amplio proyecto que se desglosaría en diferentes libros o trancos englobados en el enunciado general La cucaña, plástica expresión de la áspera imagen que tenía el autor de la existencia. De aquel plan sólo se editó en libro La rosa, que se corta con los recuerdos de infancia.
El memorialismo más o menos directo pasó a cobijarse en otras páginas de Cela (por ejemplo en La colmena ) y, sobre todo, impregna San Camilo 1936, que viene a ser una rememoración personal del papel de su quinta en la guerra civil. En este sentido, la novela vino a sustituir, durante un tiempo, la autobiografía personal de aquella época. Hasta que ésta llegó, de modo expreso, mediante unas entregas publicadas en Diario 16 bajo el título Memorias, entendimientos y voluntades, y recogidas en volumen en 1993. Este es el segundo tomo de las memorias del gallego, que ahora se reedita sin modificar el texto anterior y acompañado de unas curiosas imágenes.
Memorias... abarca parte de la infancia, la adolescencia y juventud del autor. Se inicia con el traslado familiar a Madrid en 1925 y se cierra con la publicación en 1942 de Pascual Duarte. Un propósito barojiano, explícito, de decir la verdad pespuntea toda la obra, aunque, como ocurre en toda autobiografía, queden zonas de sombra. Desfila el Cela mal estudiante, el muchacho aficionado a las letras, el joven sorprendido por el vendaval de la guerra, y el escritor primerizo que logra el inicial y esperado reconocimiento.
Todas las noticias dependen de una mirada retrospectiva que las valora sin disimulo. Lo mismo para ensalzar aquella Universidad Central ejemplar del periodo republicano que para censurar a la Iglesia y al Ejército como responsables de los males de la Patria, dicho al modo regeneracionista. En la parte más esperada y polémica de los recuerdos, la dedicada a la guerra, Cela se reafirma con vehemencia en su parcial interpretación: la culpa fue de los padres y hermanos mayores de los mozos de su edad, sin distingos.
Al final de este último tomo, por ahora, de sus recuerdos, Cela declara algunos de sus proyectos en marcha. Uno, la novela que se le había enquistado tiempo atrás, Madera de boj, ya lo ha solventado. Otro, la continuación de estas Memorias..., que incluso tienen título, Turno de réplica, sigue estancado. Para el conocimiento del personaje, además en la etapa capital de su labor de escritor, y de toda una época, tendría Cela que saldar sin más demoras esta auténtica deuda suya.
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