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EDUCAR ADOLESCENTES CON INTELIGENCIA EMOCIONAL
Autor: MAURICE J. ELIAS
Editorial: PLAZA & JANES
Páginas: 272
ISBN: 8401377676
Adolescentes y educación
JOSE MARIA PLAZA
La idea no es nueva. Las últimas tendencias piscopedagógicas ya iban por ahí: lo importante en la vida no es ser más listo sino más feliz. Además, no somos robots, nuestro cerebro no funciona al margen de las circunstancias y los sentimientos. Todo influye y se toca. Esa síntesis de razón y corazón, esa interconexión es lo que llamó Daniel Goleman inteligencia emocional (afrontar los sentimientos con racionalidad) en un libro del mismo título que se convirtió en un bestseller, y la expresión hizo tal fortuna que empezaron a multiplicarse las obras con estas dos palabras mágicas.
Los tres psicólogos norteamericanso del libro que comentamos se mueven en esta misma línea. También son autores de 'Educar con inteligencia emocional', y ahora han aplicado sus ideas educativas a una etapa más avanzada: la adolescencia, ese puente entre la infancia y la edad adulta, que como tal puede ser muy quebradizo.
Como los adolescentes reciben ahora más influencias que nunca y los padres apenas si tienen tiempo para dedicárselo, los autores apuestan, con buen criterio, por la simplificación: pocos pilares pero básicos. Y este mínimo firme se asienta en cuatro aspectos: amor, risas ("el humor no es una frivolidad, es la verdadera vitamina psíquica"), límites (los adolescentes precisan que les marquen el territorio para no sentirse perdidos; aquí se habla tanto de restricciones positivas como de orientarles hacia un norte), y lazos, que es lo mismo que ayudarles a establecer conexiones saludables consigo mismos y con los demás.
Y si el amor se pone en primer lugar es porque sin él todo lo demás tendrá un significado distinto. Ese amor que existirá en nosotros, como padres, pero que deberíamos preguntarnos alguna vez si somos capaces de expresarlo y si estamos seguros de que nuestra mensaje llega a los hijos.
Sobre estos cuatro pilares se desarrolla este libro bastante superior a la media de las obras de este tipo (a veces, aburridas, repetitivas, arduas), que de entrada tiene un buen tono y se lee con fluidez. Presenta algunas limitaciones -quizás sean manías del que esto escribe-, como la inclusión de test con puntuaciones, los ejemplos tomados de la sociedad norteamericana (tan distinta), ritos que nos resultan ajenos, extravagancias (mandar ciberabrazos por internet) o ese afán por bautizarlo todo con etiquetas: "la regla de oro de 24 quilates", "los ESP"...
Pero esto son sólo daños colaterales, efectos menores de un libro recomendable que nos ayudará a hacernos preguntas que parecían evidentes y resultan lúcidas, y a reflexionar sobre los hijos adolescentes -que nos necesitan mucho- y nuestro papel en su educación.
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