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OCHENTA Y SEIS CUENTOS
Autor: QUIM MONZÓ
Editorial: ANAGRAMA
Páginas: 498
ISBN: 8433924788
Pildorazos
PEDRO DE MIGUEL
No son aún sus Cuentos Completos, pero sí la recopilación de todos sus libros de relatos publicados hasta la fecha, revisados para esta ocasión y excelentemente traducidos del catalán al castellano por Javier Cercas. Una muestra suficiente para reconocer Quim Monzó a un narrador de los grandes, que ha tenido además la merecida fortuna de contar con el favor de un creciente número de lectores.
Lo propio de Monzó es la distancia corta, el cuento breve que entra en harina en directo gracias a la cercanía de un narrador que apenas se involucra. Desde "Uf, dijo él" hasta “Guadalajara”, Monzó se empeña en dar lo mejor de sí en el arranque, como si sólo eso importara. "Los escritores se equivocan cuando desarrollan los planteamientos iniciales. Deberían, sistemáticamente, plantear inicios y abandonarlos en el momento más sugerentes. Es en ese momento del inicio cuando sus historias son perfectas", dice el lector apasionado, uno de sus últimos personajes.
Para sortear el peligro de la decepción en el desarrollo del cuento, Monzó recurre a mil trucos, en forma de giros inesperados, diálogos rompedores, vueltas de tuerca que sugieren una revolución, puntos de vista inéditos que ayudan a ver la otra cara de la moneda. La parodia de géneros se confunde con su homenaje, las historias ya clásicas de Kafka, Homero, Guillermo Tell o Robin Hood se vuelven perversas o revelan una quiebra en la moraleja comúnmente aceptada. Quim Monzó se asoma al filo del rizar el rizo, pero sabe detenerse justo a tiempo.
Dotado de una magnífica capacidad de observación, el escritor catalán destripa las dudas y manías contemporáneas con un humor que bascula entre el sarcasmo y la ternura, como si se estuviera retratando él mismo. No en vano pululan por estas historias escritores atormentados, amantes que no paran de desconfiar, individuos innominados que actúan como arquetipos de costumbres, aficiones o perplejidades comunes. Monzó los acoge a todos, los agita un poco y lanza la bomba hacia el lector indefenso.
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