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JACK LONDON. UN SOÑADOR AMERICANO
Autor: ALEX KERSHAW
Editorial: LA LIEBRE DE MARZO
Páginas: 395
ISBN: 848740345X
El aventurero escritor
IGNACIO MERINO
Jack London es, junto a Walt Whitman, el escritor de una joven y romántica Norteamérica que avanzaba imparable hacia las transformaciones que llegarían con el siglo XX. Prototipo de aventurero, su intensa y dramática existencia va desde la Guerra Civil estadounidense hasta la Primera Guerra Mundial. Con el rostro y el cuerpo de un dios griego, se lanzó a la vida con el idealismo de esa generación que se buscaba a sí misma entre los buscadores de oro de California y los esforzados pioneros de la helada Alaska. También con el realismo y la capacidad de autodestrucción de los que arriesgan su vida por una pepita de oro que les cambiase la existencia. Él no la encontró, como otros muchos, y decidió probar fortuna contando historias para sacar, al menos, unos centavos.
Amontonó cartas de rechazo –más de cien– en el modesto cuartucho de la casa de su desquiciada madre. Insistió con la voluntad del superviviente. Estudió literatura en la Universidad. Se hizo socialista. Y llegó por fin la obra que le habría de rescatar del anonimato de una vida esforzada para lanzarle a otra vorágine más peligrosa, para la que estaba menos preparado. El éxito de The Call of the Wild (La llamada de lo salvaje) fue el comienzo de una saga de héroes que mostraban una nobleza inquebrantable frente a las fuerzas de la Naturaleza y la condición humana. Martin Eden, el hombre, y Colmillo Blanco, el perro, son dos de sus creaciones más acabadas.
London encarnó la promesa del socialismo en el país de las grandes corporaciones, denunciando que el afán desmedido de riqueza del capitalismo oprime a los trabajadores. Escribió ensayos y pronunció conferencias, hasta que abandonó el partido del que fue uno de sus valedores e indiscutible estrella. No se podía predicar la austeridad y beber daiquiris con los potentados de Haway, abogar por la república de los trabajadores y vivir la vida al límite.
Aunque libertario de espíritu, Jack London era tan disciplinado como metódico y durante toda su vida adulta escribió como mínimo durante seis horas, aunque fuera en medio de una tormenta en el mar. Hombre de extremos, buceador arriesgado de los fondos del alma, comprendió demasiado tarde que la fama y la riqueza no iban a complacer, tampoco, la insaciable sed de su espíritu.
Para ganar nuestro respeto, los héroes no tienen por qué ser perfectos. Pero sí luchadores. Y Jack London lo fue hasta el último momento en que su cuerpo hinchado y enfermo, astragado por el alcohol y paralizado por una artrosis que prácticamente lo inmovilizó, le abandonó con poco más de cuarenta años. Había defendido al débil hasta el último aliento y su literatura se convirtió en objeto de culto. Por eso son célebres, clásicas desde el principio, sus novelas sobre perros y niños. Su escritura posee un vigor primitivo que aún conmueve, un lirismo acorde con el esplendor de la Naturaleza intacta. Su vida confirma su talento.
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