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CARTA DE JESUS AL PAPA
Autor: FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
Editorial: PLANETA
Páginas: 200
ISBN: 8408037943
Ni Cristo que lo fundó
ANGEL VIVAS
Advierte Sánchez Dragó al comienzo de este libro que el autor de la carta es él y no Jesús, como reza el título. Nada más cierto. Este es un genuino libro de Dragó. Es él, no Jesús, el que ataca lo políticamente correcto, el Estado del bienestar, el igualitarismo, el que emplea expresiones (como "para mayor inri") que tendrían bastante gracia en boca de Jesús, y el que se incluye a sí mismo en un pelotón formado por Mozart, Rimbaud y Pascal. Y la llegada a Benarés ("llegué, ví y fui vencido") es más bien la suya que la del Galileo. Suya es, entrando ya en lo esencial del libro, la defensa de la reencarnación y del sincretismo religioso. Que Jesús estuviera también en esa onda no es imposible, pero bastante problemático demostrarlo.
La carta, en fin, se presenta como escrita por Jesús, sin duda por una cuestión de gancho editorial, pero el lector encontrará el inconfundible estilo vehemente de Sánchez Dragó, sus obsesiones y su invencible tendencia al circunloquio y el fárrago. De no ser por ese lícito interés comercial la podría haber firmado él, máxime cuando el Papa parece conocerle bien, según testimonio de Paloma Gómez Borrero. El meollo del escrito -que escandalizará a muchos católicos poco familiarizados con los estudios históricos del cristianismo y el libre análisis de la Biblia- consiste en separar tajantemente a Jesús de la Iglesia que se dice seguidora suya. Jesús -sostiene Dragó, igual que muchos otros estudiosos- ni fundó ni tuvo la menor intención de fundar una iglesia. Esa responsabilidad es de Pablo, personaje detestado hasta el extremo por el autor. Es más, la propia existencia histórica de Jesús es problemática. Básicamente, Jesús es, como Buda, Krishna, Zoroastro, Osiris o Diónisos, otra manifestación de lo que Joseph Campbell ha llamado "el héroe de las mil caras".
Lo que no le impide a Dragó aplicarse a la ardua tarea de rastrear las huellas de Jesús a partir de los escasos datos fiables con que se cuentan. Y como esa escasez deja un amplio margen para la conjetura, él arrima el ascua a su sardina gnóstica y orientalista, enfantizando las posibles relaciones de la predicación del galileo con esas dos tradiciones. Tampoco desdeña ponerse volteriano y arrinconar a Wojtila con algunas contradicciones flagrantes de sus dogmas. Así, si el cielo es un estado de conciencia y no un lugar físico, como recientemente ha reconocido el Pontífice ¿adónde ascendió Jesús y fue asunta su madre? Y no se olvida de reclamar el retorno de la Iglesia a su pobreza originaria, en línea con tantísimos movimientos reformadores desde la Alta Edad Media.
Por lo demás, la portada es un acierto total y el texto se beneficia de un esporádico sentido del humor, desde ese buen comienzo ("Wojtila...") hasta otras interpelaciones al destinatario de la carta ("Wojtila: mírame a los ojos y dime si de verdad crees que sólo mi madre fue concebida sin mácula").
–Lea la charla con Sánchez Dragó
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