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LA BELLA OTERO
Autor: CARMEN POSADAS
Editorial: PLANETA
Páginas: 400
ISBN: 840803877X
La Sirena de los suicidios
PEDRO DE MIGUEL
Hasta José Martí le dedicó una estrofa en el famoso 'Yo soy un hombre sincero...'. Agustina Otero -luego Carolina- fue la estrella de la Belle époque, aquellos años felices antes de la Gran Guerra en los que convivieron la frivolidad, el hedonismo y las ventosidades en alegre camaradería. Estaba de moda la amable mezcla entre príncipes y vagabundos, entre aristócratas y prostitutas, y el valor del hombre se cotizaba al alza si iba de su brazo alguna de las "artistas" del momento. La posesión de alguna de estas mujeres de vida alegre era símbolo de poder y de dinero, por mucho que nos extrañe ahora.
La Bella Otero convivió en vida con una sarta de mentiras sobre su pasado, comenzando por su origen: no fue hija, como aseguró, de un oficial y de una gitana andaluza, sino de un gallego remendón de paraguas y de una mendiga. Pero eso a los franceses, rusos y norteamericanos de la época les traía sin cuidado. Ni siquiera hacía falta saber cantar o bailar: bastaban unas dosis de exotismo, de belleza magnética y de inteligencia para convertirse en un ídolo de los cabarets y los teatros. Carmen Posadas, alternando la voz de la Otero ya nonagenaria con el resultado de sus averiguaciones, va mostrando esa vida de impostura y lanza al aire su teoría del desquite: posiblemente violada a los diez años, toda su vida posterior habría sido concebida como una venganza: hacer perder su dignidad a los hombres.
Cierto o no, los hechos y los récords se imponen: prestó favores nada menos que a seis monarcas (entre ellos a Leopoldo de Bélgica, al Príncipe de Gales, al káiser Guillermo y al zar Nicolás II, convirtieéndose quizá en la primera europeísta de la historia), provocó siete muertes de caballeros despechados -de ahí su sobrenombre de "Sirena de los suicidios"-, amasó una inmensa fortuna que dilapidó como jugadora empedernida y terminó pobre, olvidada y cleptómana en un hotel de Niza. A partir de los 46 años, cuando se retira del mundanal ruido, ya nada volverá a ser igual: una guerra atroz termina con la insensatez despreocupada y se lleva consigo aquel mundo bello, en el que la Bella ya no encontraría un lugar digno para recordar.
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