|
|
| |
ROMANTICISMO
Autor: MANUEL LONGARES
Editorial: ALFAGUARA
Páginas: 496
ISBN: 8420442380
Metáfora del posfranquismo
SANTOS SANZ VILLANUEVA
Uno de los peligros mayores para nuestra actual narrativa es un exceso de publicaciones por el cual unos títulos tapan a otros en cuatro días. Obras de verdad notables, pero carentes de reclamos, quedan sepultadas bajo tantos congéneres vulgares. Esto ha pasado con 'Romanticismo', una de las novelas más felices de las letras españolas recientes, la más ambiciosa y también lograda de Manuel Longares, un narrador que ya cuenta con una importante trayectoria. Ahora la supera poniendo sus mejores cualidades al servicio de una crónica que es también una reveladora imagen del pasado cercano de nuestro país, el que arranca de la muerte de Franco.
Romanticismo podría condensarse diciendo que recrea los modos de vida de un sector específico de la sociedad española desde el fin de la dictadura: la clase media acomodada que habita el madrileño barrio de Salamanca, emblema de uno de los sostenes del anterior Régimen. No ahorra Longares esfuerzos y espacio para perfilarlo: sus 500 páginas son necesarias para el retrato, en primer lugar, verídico y costumbrista de ese grupo social. Manías, hábitos, mentalidad, escenarios van fluyendo con una morosa parsimonia, según conviene al propósito de que el relato cuente con todos los datos oportunos para el análisis complejo, no epidérmico, de la realidad.
Esas noticias abundantes, perspicaces y minuciosas proporcionan el humus donde se desarrollan un buen puñado de historias, de andanzas humanas zarandeadas por un cambio histórico que a todos afecta, a la derecha franquista típica del barrio, y también a los desafectos y víctimas del Régimen (los "rogelios", dicho con el creativo neologismo), cuyos ecos alcanzan también al "cogollito" urbano de esa burguesía montaraz, inconsciente e improductiva.
Surge así una narración panorámica y colectiva, un amplio fresco del presente que hunde sus raíces, a la vez, en los traumas morales del pasado derivados de la guerra.
Pero ese aliento documental, ese gusto por la vida cotidiana tal cual es (con mil escenas espléndidas que no puedo enumerar), se trasforma también en materia imaginativa de primerísima calidad. Ello se debe al tratamiento artístico: un narrador entre cómplice y distante; una ironía inteligente y revulsiva; algún toque que lleva lo anodino a las lindes del esperpento; una lengua brillante, con variados registros y con inmejorables recursos retóricos para proporcionar un sentido general a lo narrado.
A todo ello debe agregarse todavía una intensa carga emocional, siempre sutil, tierna sin dejar de ser lúcida y crítica. Con esta perspectiva avanza la peripecia del personaje que destaca entre tantos otros excelentes, una especie de Emma Bovary recatada y melancólica. Es como un imán que atrae otras muchas historias y con todas ellas crece y crece un documento histórico que, sin dejar de serlo, tiene la capacidad de inventar un tiempo y sus perplejidades, de desvelar "romanticismos" y ganas de ser "sublimes" equivocados, y de iluminar una gran mudanza ("Todo sigue igual. Pero nada es como fue"), un fin de época.
Longares convierte el latido profundo de un tiempo en una certera metáfora mediante un relato ameno y culto, divertido y serio.
|
|
|
|
|