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MILAGRO EN MIAMI
Autor: ZOÉ VALDÉS
Editorial: PLANETA
Páginas: 288
ISBN: 8408037447
Capital de la parodia
PEDRO DE MIGUEL
La meteórica carrera literaria de la cubana Zoé Valdés, a partir del éxito de 'La nada cotidiana' (1995) ha venido acompañada de una ingente promoción editorial: nada menos que doce libros (novela, poesía y cuento) en los últimos seis años. Desde su exilio en París, el universo de Zoé Valdés se alimenta de la nostalgia de la isla y del colorido que sus compatriotas han sabido exportar fuera de Cuba. En esta ocasión, es Miami el centro de la narración, esa «capital de la paradoja y la parodia», del sofocante calor, de los ciclones y también de las traicioneras pulmonías, con su «intemperie de plástico» gracias al aire acondicionado.
En 'Milagro en Miami', que comienza serio, pronto se adivina un tono de chanza que convertirá la novela en todo un esperpento contemporáneo. Casi lo de menos es la trama: la top-model Iris Arco, después de triunfar en las pasarelas europeas, se retira a Miami a disfrutar de su segundo matrimonio y de la crianza de sus hijos, pero enseguida extraños signos premonitorios harán sospechar que alguien la persigue, quizá para matarla. El detective medio francés Tierno Mesurado será llamado para velar por su suerte e investigar los entresijos de ciertas tramas criminales. Nada serio: ya los nombres Adefesio Mondongo, Nauseabunda Latorta, Falso Universo indican el aire de broma que envuelve las pesquisas, los complots y los odios sarracenos, fundados en el viejo vicio de la envidia. Algo puede darse por cierto: «Los únicos que sabemos que la envidia puede llegar a matar somos los cubanos».
La novela avanza, alocada, entre escaramuzas chuscas, conversaciones aleladas, ángeles humanados que no soportan la colonia, sectas malísimas amparadas en la magnífica coartada de Internet. El brillante lenguaje, trufado de peligrosas comparaciones y préstamos del inglés, continúa siendo la nota más destacada de las ficciones de la escritora cubana, que parece sentirse a gusto en los rápidos diálogos no exentos de ingenio.
El resto no es del todo nuevo, y forma parte del batiburrillo que caracteriza a cierta literatura latinoamericana actual: el chiste erotizado, la fascinación por lo esotérico, la parodia del «realismo mágico», las ganas de hacer reír sin evitar la irreverencia. La exageración tiene sus peligros, y no es el menor la tentación de vender la literatura por un plato de bromas con forma de lentejas.
–Lea la charla con Zoé Valdés
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