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ANTOLOGIA PERSONAL
Autor: JOSÉ HIERRO
Editorial: VISOR
Páginas: 69
ISBN: 847522444X
Poeta en su voz
LUIS ANTONIO DE VILLENA
José Hierro (madrileño de 1922, recriado en Santander) es hoy el poeta por antonomasia en España. El poeta cimero, escuchado y premiado. Desde luego tras el éxito de su último libro 'Cuaderno de Nueva York' (1999), pero también tras una larga saga de premios que incluyen el de la Crítica, el Nacional, el Príncipe de Asturias o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana entre otros...
Durante muchos años, sin embargo (y contando los más de quince en que guardó silencio) Hierro aguantó estoicamente la etiqueta de haber sido uno de los más claros poetas sociales de nuestra larga posguerra, junto a Blas de Otero y a Gabriel Celaya. Y es verdad que José Hierro practicó la poesía social (u otra poesía de signo realista) en lo que él llama poemas reportajes. Sin embargo, en el conjunto de su poesía, predomina otra concepción poética que busca más el conocimiento, la hondura, el traspasar la capa visible de la realidad entre imágenes y ritmo, en lo que –de nuevo en su propia terminología– son los poemas alucinaciones.
Hierro publicó su primer libro, 'Tierra sin nosotros', en 1947. Y obtuvo ese mismo año el entonces preciadísimo premio Adonais con 'Alegría'. Su gran éxito en esta primera etapa fue 'Quinta del 42', publicado en 1953. 'Cuanto sé de mí' es el título de otro libro de aquel entonces y además el que dio a su poesía completa a partir de 1974. Pero su giro más ostensible, y el principio del comentado largo silencio, vino con 'Libro de las alucinaciones' en 1964, tan lejos de la poesía social, en un tiempo que se suponía básicamente dominado por ella. En esta corta 'Antología personal' (que además el poeta lee, con su voz biendecidora, clara y rotunda) están representadas todas sus líneas y movimientos. Desde 'Tierra sin nosotros' a 'Cuaderno de Nueva York'; y claro, con poemas tan clásicos en su trayectoria y sus tonos como Reportaje (de 'Quinta del 42'), El pasaporte (de 'Libro de las alucinaciones') o el muy hermoso Ballenas en Long Island de su, por hoy, último libro, donde las ballenas varadas en la playa, la piel repujada de algas, se convierten en la metáfora de los viejos, de la final soledad del mundo y del hombre...
Todo poeta puede pasar equívocos, glorias o silencios. Pero está claro que todo alto poeta es, al fin, quien es, y su palabra se clarifica, se eleva y brilla, en el tiempo y pese al tiempo. José Hierro es, ahora mismo, un caso evidente y estimado de lo que digo. Léanlo. Y sepan que poesía es –también– sentir emociones.
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