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LA LUCHA POR LA DIGNIDAD
Autor: JOSÉ ANTONIO MARINA
Editorial: ANAGRAMA
Páginas: 362
ISBN: 8433961454
La historia más grande jamás contada
ANGEL VIVAS
Parece que no fue ayer, pero no han pasado ni diez años desde que José Antonio Marina se diera a conocer con su primer libro, aquel que Elogio y refutación del ingenio que ganara los premios Anagrama y Nacional de ensayo. Desde entonces, Marina se ha convertido en una presencia editorial frecuente, una especie de filósofo de guardia, cada uno de cuyos nuevos títulos es como una tesela que va componiendo un interesante, ambicioso y necesario mosaico. La inteligencia, la ética, los sentimientos y el lenguaje son las principales teselas de ese mosaico. Ahora añade una nueva, una teoría de la felicidad política (tal es el subtítulo del libro), para la cual ha necesitado de la colaboració de una especialista en Derecho Civil. Colaboración valiosa por lo que el lector puede colegir que es su aportación, aunque la idea original y el espíritu que anima al trabajo (como la portada o las citas de Neruda) quepa pensar que proceden de Marina.
El título y el subtítulo del libro son bastante elocuentes. La felicidad política (por otro nombre, justicia) sería el marco, el contexto, de la felicidad personal. Se trata, pues, de ver lo que socialmente (factores biológicos y puramente existenciales aparte) se puede hacer para lograr esa felicidad individual que es la eterna e irrenunciable ambición humana. Los autores repasan la lucha del hombre por la dignidad, englobando en ésta la vieja trinidad de libertad, igualdad, fraternidad, y, dentro de ellas, peldaños o concreciones de éstas como los derechos de la mujer, de los negros, las garantías ante la ley, la lucha contra la esclavitud o la tortura. Esa larguísima (inacabada de puro larga) y hermosa historia, salpicada de héroes y mártires, ocupa las dos terceras partes del volumen. No hay en ella revelaciones novedosas, pero sí es útil recordar muchos datos quizá olvidados, sobre todo los relativos a las fechas tan tardías en que se han conseguido algunas victorias, sean éstas la abolición de la esclavitud o la libertad de conciencia. No es anecdótico recordar esas fechas, como no lo es el reivindicar ciertos nombres (sean los de Luther King y Rosa Park en la lucha por los derechos civiles en USA o el de la abogada francesa Gisèle Halimi en la denuncia de la tortura en Argelia). Pero hay algo más importante; se trata de ver que esos logros son el resultado de muchos esfuerzos, luchas y sacrificios; no sólo de reajustes legales, o que esos avances legales no se dieron en el vacío: la lucha por los derechos humanos es anterior al propio concepto.
Ligada a esa constatación está la convicción de que sí ha habido un progreso moral en la historia de la Humanidad, pese a la opinión de tantos pensadores actuales y a tantos datos como les avalan a éstos. La abolición de la esclavitud, de la pena de muerte (donde lo ha sido), la emancipación de la mujer (el gran logro, sin duda, del siglo XX), la extensión de la democracia, las garantías legales y las victorias contra la discriminación racial, pesan más que Auschwitz, el gulag y el resto de horrores de la modernidad. O, nos permiten ver, al menos, que hay una flecha del progreso, como la hay del tiempo, que el progreso moral es lineal y no cíclico.
En cuanto al utillaje teórico del libro, es interesante observar la amplitud del objetivo, en el sentido fotográfico. Sea por la pluralidad de disciplinas manejadas, algo habitual en los trabajos de Marina, o por la variedad de culturas estudiadas como base de la investigación.
Estamos ante un libro necesario y hermoso. Y optimista. Quizá somos, como dijo Konrad Lorenz, el eslabón perdido entre el mono y el ser humano. Pero hemos soñado con ese ser humano, quizá no hemos hecho otra cosa desde que nos pusimos en pie, y no hay sueño más hermoso. En todo caso, en nuestro estado actual somos animales potenciales, de posibilidades, como se nos dice también en este libro, y eso nos abre un horizonte infinito. Y los sueños, lo sabemos por muchos de los protagonistas de esta historia, no sólo por Luther King, pueden llegar a cumplirse.
–Lea la charla con José Antonio Marina
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