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EL CIELO RASO
Autor: ÁLVARO POMBO
Editorial: ANAGRAMA
Páginas: 324
ISBN: 8433924699
CRITICA
Elogio de la generosidad
SANTOS SANZ VILLANUEVA
Alvaro Pombo es una caja de sorpresas. Un vistazo por encima al conjunto de sus novelas deja una impresión desconcertante de versatilidad anecdótica. No hay, de hecho, muchos narradores en este momento que cambien tanto de asuntos y cuyos argumentos tengan menos que ver entre sí en apariencia. Y no lo digo sólo por su magistral novela histórica 'La cuadratura del círculo' (1999), una excepción entre esa temática suya siempre contemporánea, sino por los peculiares argumentos de, por ejemplo, 'Aparición del eterno femenino contada por S.M. el Rey' (1993) o 'Telepena de Celia Cecilia Villalobo' (1995).
Es admirable esa facilidad del santanderino para mudar de asuntos y, sin embargo, su dispersión es sólo aparente y no de fondo, pues en todos los casos se trata de construcciones imaginativas puestas al servicio de la exposición de una problemática de índole moral y desarrollada con una ostensible técnica argumentativa. Si este enfoque, que lo acerca al relato intelectual y filosófico, resulta muy propio de él, otro tanto cabe decir de los valores de rectitud ética que postulan sus novelas (recordemos su defensa del sacrificio abnegado y de la bondad en 'El metro de platino iridiado'), inusuales tanto en la sociedad como en los creadores actuales.Valgan estas referencias generales al arte narrativo de Pombo para situar en su imprescindible contexto 'El cielo raso'.
Se trata de una novela bien nutrida de una variedad de anécdotas que, en última instancia, alimentan los respectivos cauces novelescos de dos personajes, dos primos, que encarnan sendas actitudes ante la vida. Uno de ellos, Gabriel, homosexual, huye de España, pasa un tiempo en Londres (ciudad en la que residió unos cuantos años Pombo, de donde se intuye un poso autobiográfico), marcha a El Salvador y aquí se enamora de un muchacho y descubre el valor de la Teología de la Liberación. El otro personaje principal, Leopoldo, trata de cobrarse sus desvelos con un ahijado exigiéndole sumisión.
Ambas historias tienen complejos nexos que no puedo detallar, desembocan en drama y sangre, y dan pie a un núcleo de pasiones (violencia, venganza, opresión, injusticia) o de ideas discutidas (política, cristianismo, marxismo, homosexualidad, caridad, entrega...). Todos esos aspectos integran comportamientos vitales contrapuestos: uno, negativo, evidente en el ensimismamiento egoísta de Leopoldo, y otro positivo, reflejado en el desprendimiento generoso de Gabriel.
De este modo, y en una línea que acentúa hasta los límites de lo explícito posturas ya bastante nítidas de otras novelas suyas, Pombo construye una fábula moral, e incluso, moralista, pues en ella apuesta por una defensa abierta de la solidaridad humana, de la «cáritas» o religión de amor que impregna un cristianismo genuino. Y lo hace sin disimulos, en lucha abierta contra de un sistema de valores actual muy insolidario y contra la corriente dominante en la literatura de evitar compromisos netos. Todo ello, claro, no expuesto en forma de tratado moral sino mediante un relato imaginativo cuyas peripecias son en sí mismas interesantes, se incorporan a la narración de forma muy efectiva y se recrean con ese peculiar estilo de Pombo que conjuga el rigor o la paradoja de la argumentación y la lengua coloquial.
–Encuentro digital con Alvaro Pombo
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