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SIN PECADO CONCEBIDO. GOZOS Y TRIBULACIONES DE UN SEMINARISTA
Autor: JAVIER VILLÁN
Editorial:
Páginas: 135
ISBN: 8446015595
El arte de recordar
JESÚS PARDO
Las memorias son un género literario que en España se practica poco en su versión veraz. Las memorias en España tienden a escribirse para quedar bien con los amigos y hasta, si me apuran, con los enemigos. Esto yo lo atribuyo, en parte, al menos, a nuestro catolicismo, que más que una religión entre nosotros una enfermedad de la inteligencia, y con la confesión proclamando que a la verdad solo Dios tiene derecho. Es curioso que la inmensa mayoría de los grandes memorialistas europeos sean protestantes. La consecuencia de este estado de cosas es que el número de memorias españolas que merecen ser leídas como tales memorias es realmente muy pequeño, y la cosa no lleva camino de encontrar remedio.
El reciente libro de Javier Villán, publicado por Akal Ediciones y titulado 'Sin Pecado Concebido, Gozos y Tribulaciones de un Seminarista', es excepción a esta regla y yo creo que quedará entre las buenas memorias españolas de nuestro tiempo. Se puede leer a dos niveles: como documento humano de la vida de un seminarista, y como obra de arte, en el sentido de estar bien escrita, y equilibrada y concebida como un conjunto armónico.
En el primero de los casos hay que tener en cuenta ante todo la manera puntillista en que está descrita la vida severa y tierna, arbitraria y tensa del seminario. En nuestra literatura hay muy pocas muestras, que yo recuerde, de tales descripciones, y el mejor ejemplo que me viene ahora a la memoria es francés: la descripción que hace Stendhal del seminario en 'Rojo y Negro'. Villán es igual de desnudo, pero muy distinto, y en su libro caben extremos como la soledad de esa vida en ciertos momentos clave y sus epidérmicos y fugaces amores con la hermana capillera, desaparecida del seminario en pleno romance con el seminarista tímido y apasionado. Villán me parece magistral en este episodio y es preciso indicar que toda la turbia carencia sentimental de su vida de seminarista cabe en un camafeo lleno de ternura.
Si reducimos esta lectura a su lado de pura obra de arte, no nos faltará material en este libro, que está perfectamente equilibrado y artísticamente concebido. El estilo es una curiosa mezcla de buen castellano propio de un latinista y expresiones y frases propias, en cambio, de joven campesino que se ve por primera vez en su vida fuera de su aldea. La suma de ambos extremos produce una extraña impresión en el lector atento, y me parece un auténtico hallazgo.
Un punto que me parece importante es que este libro es la historia de un fracaso narrado sin amargura ni agresividad, con una mezcla de realismo y magia de la que sus protagonistas salen humanos demasiado humanos. Las esquinas y aristas propias de toda adolescencia solitaria se nos presentan sin la menor traza de suciedad. Es este un libro muy maduro y muy sabio. Su autor sabe contarlo y cómo contarlo.
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