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ALEJANDRO SANZ:POR DERECHO
Autor: JUAN CARLOS DE LAIGLESIA
Editorial: PLAZA & JANES
Páginas: 286
ISBN: 8401377102
Vida de este chico
PABLO GIL
Ya venía necesitando Alejandro Sanz una buena hagiografía, que diera cuenta de la ingente demanda que su solo nombre produce entre todo tipo de públicos. Una de esas “biografías oficiales” que contara todo lo contable y descubriera todo lo hasta ahora oculto, obviando, como es de recibo, los ineludibles rincones oscuros con los que también se forjan las estrellas. Un libro con el que la hijita suspire, la mamá se entretenga y el abuelo se carcajee con ciertas anédotas. Un best-seller, vamos.
Juan Carlos de Laiglesia, periodista de largo recorrido que desde hace 13 años dirige la revista “Man”, se zambulle en la corta vida, 31 años, del cantante madrileño de todos los records. Porque Alejandro Sanz, como un Rey Midas de extrarradio, convierte en oro todo lo que toca: vende más discos que nadie, reúne más aforos que ningún otro músico en gira y, si le da por hacerse perseguir por un par de cámaras, también revienta las listas de venta de vídeos.
Un buen número de fotografías, promocionales y familiares, jalonan las dos partes en que se divide el libro. Primero una biografía (“Los puntos y las íes”) nos recuerda que el bello Alejandro se apellida Sánchez Pizarro, en realidad, que se crió en el barrio obrero de Moratalaz, que fue el adolescente más chulo de su portal (época recordada con un exceso de poesía barata sobre la “dureza de la calle”), cómo pasaba las vacaciones andaluzas en los pueblos de sus padres, su evolución de rumbero frivolón (llegó a actuar en puticlús) a portada del “Superpop” y de ahí al “Corazón partío” y a su reciente tránsito hacia una madurez con esposa-modelo y un disco, “El alma al aire”, decepcionante por su barroquismo pretencioso y superficial.
En la segunda mitad, 'Por derecho', el compositor opina sobre todo, absolutamente todo, lo opinable. Religión, amigos, fans, novias (algunas), política, influencias y preferencias musicales (todo muy flamenco), pintura (su nueva afición) y mil cosas más quedan repasadas en lo que bien podría ser considerado una especie de artículo periodístico enorme. Esta sensación se acentúa por el estilo del autor de ir combinando el relato propio con las declaraciones acumuladas tras meses de entrevistas con el héroe y los que le rodean (músicos, profesionales de su oficina de manager y de la discográfica, amigos y familiares). Como curiosidad, también se recogen varios poemas y “pensamientos” manúscritos y transcritos convenientemente.
La precisión, el rigor y el ingente volumen de anécdotas desbordan e incluso resultan insólitos en el contexto de los libros musicales. Así, sabemos que el cantante español más popular de los años 90 se autodefine como "post-hippy", mezcla el whisky Chivas con Coca-cola, fuma en pipa, apenas hace deporte y que su serie favorita de televisión es “El Príncipe de Bel-Air”, que su libro de cabecera es 'El perfume' de Süskind, que alquila las películas en el Blockbuster y que su secretaria personal le compra la ropa en Nueva York y los pijamas de rayitas Oxford en el Gap de Lilcoln Avenue de Miami. Detalles como estos, su reciente apuesta por la canción melódica y romántica (con el consiguiente adiós a la rumbita latina “revientalistas”) y el repaso de su vida como un “todo es guay” a la flamenca, abren un futuro incierto para Alejandro Sanz. ¿Será el Julio Iglesias del siglo que viene?
_Charla con Juan Carlos de Laiglesia este martes a las seis de la tarde
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