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EL FIN DEL ENVEJECIMIENTO
Autor: TOM KIRKWOOD
Editorial:
Páginas: 296
ISBN: 8483107066
El precio de la longevidad
ALFREDO MERINO
Vida y medicina. Estas son las dos disciplinas en las que se mueve Tom Kirkwood y que condimenta en el presente libro con diferentes experiencias y pasajes de su propia vida. Esta sencilla receta le vale para dar respuesta a preguntas tan universales como el ¿por qué envejecemos? ¿qué diferencia al envejecimiento de la enfermedad? o ¿por qué viven más las mujeres que los hombres?
Su punto de partida es una optimista visión sobre el envejecimiento, uno de los grandes enigmas del conocimiento del ser humano, que está llamado a ser desvelado en el próximo milenio. Lo hace a través de aspectos tan ligados a la longevidad como la diferencia en el trato social que reciben los mayores en diferentes culturas, o la importancia de la muerte: “en nuestro mundo privilegiado, afrontar la muerte es algo para lo que cada vez estamos psicológicamente menos preparados”, afirma contundente este profesor de biología gerontológica formado en las universidades de Cambridge y Oxford, que lleva más de un cuarto de siglo investigando sobre los procesos de envejecimiento en el ser humano.
Este libro responde a la aparición de un fenómeno nuevo en la historia de la humanidad: la masificación de la longevidad, algo que se ha convertido en las sociedades más desarrolladas en un asunto peliagudo. Y así lo reconoce el autor ya en el primer párrafo: “Asistimos a una revolución extraordinaria de la longevidad humana que está haciendo cambiar radicalmente la estructura de la sociedad y nuestras percepciones de la vida y la muerte”.
Con la maestría que es marca de la casa de los buenos divulgadores británicos, el lenguaje llano y sencillo, que escapa a la carrera de la terminología docta y especializada, permite que pueda ser abordado por los más ajenos al conocimiento científico. Pero también encontrarán utilidad en su lectura todos aquellos que, por motivos personales o profesionales, conviven con las personas de más edad. Del mismo modo, y esto lo sugiere el autor, puede ser útil a los gobernantes, “para que nos conduzcan por los territorios desconocidos de un mundo que va envejeciendo”, señala.
Al lector español se le hará un poco cuesta arriba la lectura de datos referentes al ámbito británico. Pero esto no debe ser ningún óbice si se tiene en cuenta que, a la hora de envejecimiento de la sociedad, las cifras españolas, son aún más extremas. No en vano nuestro país ostenta la más baja tasa de natalidad del mundo.
La frescura de su estilo convence de inmediato, como cuando describe lo que califica como sus propias medicinas contra el envejecimiento: “No fumo... evito quedarme mucho rato delante del televisor. Prefiero los alimentos frescos, las verduras que he cultivado con tratamientos biológicos en nuestro jardín, el pescado, el vino tinto, el ejercicio y el estímulo de la familia, amigos, animales de compañía y libros”. Muchos podrán llegar a viejos, pero no serán muchos los que lo hagan con tan envidiable receta.
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