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MUCHOS AMORES
Autor: ALLEN GINSBERG
Editorial: DEBOLSILLO
Páginas: 72
ISBN: 8484503283
Amor de hombres
LUIS ANTONIO DE VILLENA
Ha escogido con tino el traductor y seleccionador de esta pequeña y muy bien hecha antología de Allen Ginsberg (1926-1997), el gran poeta beat y marica, como probablemente a él le hubiera gustado que le dijesen... Porque 'Muchos amores' (título de dos textos distintos, aquí recogidos) reúne poemas amorosos y sexuales –homosexuales– de Ginsberg, probablemente la veta menos conocida entre nosotros del norteamericano; aunque no son pocas, ni mucho menos, las traducciones que existen al español de Allen Ginsberg.
Pacifista, budista, amante de la marihuana, de la bohemia y de los chicos, Allen Ginsberg no tuvo ningún empacho (aunque sí algunos problemas) al ir proclamando todo ello en libros y multitudinarios recitales, que él convertía en un show que podía comenzar entre sonrisas y concluía –siempre pidiendo más– emocionadísimamente. Los poemas que recoge Muchos amores van desde 1950 (en el inicio del movimiento beat) hasta 1993, cuando Ginsberg ya preparaba el que sería su libro póstumo, 'Muerte y Fama'. Todos los poemas de esta antología (algunos demasiado explícitos, eróticamente hablando, para paladares púdicos) se acercan o celebran el amor y el sexo masculino, con algún atisbo –sólo atisbo– de bisexualidad. Como siempre solía ocurrirle a Ginsberg, hay poemas magníficos (por ejemplo Un supermercado en California) y otros que son poco más que una anotación en un diario lírico, y que siempre le reprocharían al poeta quienes gustan de un texto más elaborado.
Pero lo que jamás se le puede negar a Ginsberg es la emoción, la intensidad, el pálpito y el descaro. Habla de sus amigos Jack Kerouac y Neal Cassady, prototipos del mundo beat y básicamente heterosexuales, con quienes llegó a acostarse. Aunque habla sobre todo de los cuerpos, de la juventud, de la ternura, de la calidez de la cama, de los chicos adorados, los mejores, los grandes compañeros, bajo la égida de Catulo y de Rimbaud y siempre del gran viejo Walt Whitman. El que también buscaba camaradas y amor viril. Un Ginsberg abierto a todos los vientos de la libertad del cuerpo, que busca amor y habla de un automóvil verde para la aventura, o recrea los grafitti de los mingitorios machos de un aeropuerto, o recuerda a un muchacho llamado Jimmy Berman que vivía del amor: ¡Hemos abolido el Infierno! Poemas de sexo puro y duro. Y poemas de un vivir libre, de un infinito afán de libertad: Me levanto de la cama desnudo dejando a un chico/ desnudo durmiendo de cara a la cared...
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