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VIVIR ES UN PLACER
Autor: SARA MONTIEL
Editorial:
Páginas: 384
ISBN: 8401377137
Una artista hecha a sí misma
ALFREDO GRIMALDOS
Sara Montiel es una estrella de las de antes, de cuando el cine era, de verdad, una fábrica de sueños. Amplió el horizonte de su Campo de Criptana natal gracias al celuiloide y la pantalla le sirvió también para formar parte de la memoria colectiva de más de una generación de españoles. Lo suyo sí es glamour, no el de los tuercebotas de usar y tirar que ocupan los medios de comunicación actualmente.
Una biografía como la de Sara no se improvisa ni se diseña. En México, se codeó con cantantes como Agustín Lara, Los Panchos y Pedro Vargas, y en Estados Unidos disfrutó de la compañía de Billie Holliday, nada menos. En su libro de memorias, 'Vivir es un placer', relata pormenorizadamente las anécdotas que vivió con éstas y otras muchas figuras.
El título de la obra define con precisión cuál ha sido la filosofía de Sara. Las páginas del volumen desprenden una inequívoca sensación de vitalidad. Los personajes que se cruzaron en el camino de esta manchega universal son recordados por ella con cariño pero sin pasteleo, de forma positiva, salvo algunas matizadas excepciones. No destila veneno contra nadie, quizá porque no lo guarda.
Nacida en el seno de una modesta familia rural, se hizo a sí misma desde su infancia, un periodo que recuerda con ternura y de forma entrañable. Confiesa que se consideraba especial y quería comerse el mundo. Su espectacular belleza, talento natural y un olfato especial para detectar dónde estaba lo bueno tiraron de ella hacia arriba.
Llegó a Madrid sin saber leer ni escribir y se enzarzó en un romance con Miguel Mihura que ella relata con delicadeza. Del mismo modo que recuerda el primer beso cinematográfico que le dio Fernando Fernán Gómez, o la apasionada relación que mantuvo con Severo Ochoa, el amor de su vida. Todo lo que tiene que ver con sus relaciones sexuales lo describe con elegancia y sin el menor asomo de morbo.
Los azares de la vida y su larga trayectoria profesional no le han hecho perder ese punto de pícara ingenuidad que le ha acompañado siempre. Relata de forma sencilla su relación con el exilio repúblicano español en México, el amor no correspondido que sintió por ella León Felipe, su relación con Frida Kahlo y con los muralistas Alfaro Siqueiros y Diego Rivera. Más o menos maquillada la historia, lo cierto es que ella estuvo allí cuando aquel mundo existía.
Asegura que Gary Cooper perdió enteros para ella cuando se enteró de que el vaquero prefirió colaborar con McCarthy en lugar de permanecer solo ante el peligro, y también que, después de participar en una recepción de artistas franquistas, decidió estar de viaje en posteriores ocasiones. Pero eso es otra historia. Sara sólo ha ejercido de militante de ella misma. No ha necesitado ser la mejor cantando, bailando ni actuando. Ha sido y es artista.
–Charle con Sara Montiel a las 13 horas
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