|
|
| |
LA PROMOCIÓN POÉTICA DE LOS 50
Autor: VARIOS AUTORES
Editorial: ESPASA
Páginas: 398
ISBN: 8423974960
Clásicos de ahora mismo
LUIS ANTONIO DE VILLENA
Desde que la mayoría de los poetas jóvenes que se iniciaban en los años 80 los tomaron como maestros, muchos poetas de la desde antiguo llamada 'Generación del 50' (según Carlos Bousoño, 'segunda generación de posguerra') se convirtieron, prácticamente, en clásicos. No los clásicos de la solera, claro es, sino los clásicos del momento, los clásicos vivos.
Como todas, la 'Generación del 50' es plural, pero cuando se formó su núcleo aglutinador y primero (lo que Carmen Riera ha llamado 'la escuela de Barcelona') ese grupo parecía tener unas claras y nuevas –o renovadas– prioridades estéticas: Hacer una poesía ética, escrita desde el yo. Una clara intencionalidad política y la búsqueda de una lengua poética, de carácter (aunque indudablemente cultivado y artístico) coloquial o conversacional. Reivindicaban al Antonio Machado más político y al último, sobrio e intenso, Luis Cernuda.
Esa 'escuela de Barcelona' –que principió promocionalmente la generación– fue, básicamente, integrada por Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y José Agustín Goytisolo (todos ellos desaparecidos ya) a quienes pronto se unieron, viniendo de Madrid y de sus respectivas provincias –Asturias y Cádiz– Angel González y José Manuel Caballero Bonald. También entró pronto en esa nómina el gallego José Angel Valente, que ha muerto esta semana, y algo más tarde –hacían menos 'vida literaria', o la hacían desde otra perspectiva– Claudio Rodríguez y Francisco Brines. Y éstos son, exactamente, los ocho poetas seleccionados por Luis García Jambrina para su muy clásica antología. Digamos que el antólogo –que ha hecho además una buena y algo didáctica introducción– ha preferido ir sobre seguro, y con un muy respetable criterio antológico restrictivo. Esto es, sólo ha incluido a los poetas por antonomasia 'clásicos' de la promoción. Fuera quedan muchos, como es lógico (Quiñones, Costafreda, Crespo, Grande, Atencia, Gamoneda) pero la selección conservadora –y atinada– de Jambrina, a estas alturas, permite ya ver que la generación, aunque surgida en cierta aparente unanimidad, vive y desde hace bastantes años la lógica pluralidad de todas sus voces: Desde la irónica y coloquial de Gil de Biedma o de Angel González, a la metafísica de Valente, pasando por el halo chamánico de Claudio Rodríguez, cierto hermetismo en Barral y Pepe Caballero o la continuada elegía vital de Brines...
Unidad y pluralidad. Voces a menudo acordes, pero siempre distintas. Todas las generaciones concluyen así. 'La Promoción Poética de los 50' es hoy una enseña de clasicismo. Un conjunto de poetas –ampliable, posiblemente– imprescindible hoy en sus ocho o 10 nombres más significativos.
|
|
|
|
|