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EL MUNDO SEGÚN AL GORE
Autor: JOSEPH KAUFMANN
Editorial: EDICIONES B
Páginas: 305
ISBN: 8466600221
Gore de la A a la Z
FELIPE SAHAGUN
Mi temor inicial a encontrarme con un panfleto propagandístico no estaba justificado. Joseph Kaufman, escritor y documentalista, ha evitado el panegírico. El resultado es una recopilación de los discursos, declaraciones, conferencias, ruedas de prensa, debates, libros y artículos que mejor reflejan lo más positivo y negativo de la vida y obra de Albert Gore, candidato demócrata a la presidencia de los EE.UU.
En 253 epígrafes repartidos en veintitrés capítulos -tantos como letras del alfabeto salvo la LL, la Ñ, la W, la X y la Y-, el autor elabora un retrato bastante certero y equilibrado del vicepresidente estadounidense durante los últimos ocho años. Más que un libro de lectura, se trata de un diccionario o guía de consulta.
No es casual que la C y la E sean las letras preferidas del idealista práctico de Tennessee, a quien las encuestas daban como probable perdedor en vísperas de la votación.
La C nos lleva a Clinton y al calentamiento global, al cáncer y a la comunicación, a Chernóbil y al chip v, al ciberespacio y al comercio, al correo electrónico y a la competencia, a la civilización y a su candidatura.
La E nos abre la puerta de otros mundos igual de apasionantes, poblados por la ecología y la economía, la educación y el efecto 2000, la energía nuclear y la ética, el estado de bienestar y la exploración espacial, Europa y la extinción de las especies.
Kaufmann no rehúye ninguna de las sombras de Gore: su defensa de Clinton en el escándalo de Mónica Lewinsky, su pretendida paternidad de Internet en declaraciones a Bob Blitzer (CNN) en marzo del 99, sus gritos y susurros, según el viento, a las tabaqueras y su hipócrita actitud hacia la financiación de las campañas electorales.
Las dos fuentes principales del documentalista son 'Earth in the Balance', el libro escrito por el candidato en el 92 tras el grave accidente de su hijo, y el discurso que pronunció en el Museo de Chernóbil, en Kiev (Ucrania), el 23 de julio de 1998. La traducción es manifiestamente mejorable.
No falta de nada, ni siquiera humor. «Al Gore es tan aburrido que su nombre en clave en el Servicio Secreto es Al Gore», dice de sí mismo. «El día que dije a la CNN que había inventado Internet estaba cansado porque no había dormido en toda la noche, inventando la videocámara», añade.
Bromas aparte, el perfil final es el de un visionario que se adelantó a casi todos los políticos en la comprensión de las fuerzas dominantes en el siglo XXI. Aunque los votantes no le dejen poner a prueba sus ideas como el 43 presidente de los EE.UU., muchas de ellas han calado ya de tal manera que forman parte del lenguaje y de los programas de casi todos los políticos.
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